Arte y sociedad, ¿quién transforma a quién?

“ARTE Y SOCIEDAD: ¿QUIÉN TRANSFORMA A QUIÉN?”, reseña de la mesa redonda celebrada en la Biblioteca de adultos del Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy el jueves 26 de enero de 2017 (20:00h).

Coordina y modera: Luis González-Adalid.
Intervienen: Francisca Pérez Carreño, Esther Baeza, José Manuel Chacón y Ángel Haro.

El pasado jueves 26 de enero, ante un nutrido y variado auditorio Luis González-Adalid propuso y moderó una mesa redonda en la que diferentes especialistas debatieron en torno a qué es el Arte y cómo se relaciona con la sociedad. Planteaba a los invitados la pregunta “¿quién transforma a quién?”.
Durante la presentación y tras agradecer la iniciativa de Cartagena Piensa y la asistencia de público Luis González-Adalid señaló que si “el arte también piensa” (Adorno) siendo no sólo una manualidad sino una actividad intelectual (pudiendo actualmente considerarse una actividad de resistencia) debe, entonces, establecerse un debate en torno a la relación entre Arte y sociedad teniendo en cuenta no sólo las manifestaciones artísticas consideradas alta cultura sino también el arte de base, partiendo de la teoría a la práctica, no siendo el debate una cuestión de egos relativa a la propia trayectoria de cada artista sino una oportunidad de confrontar diferentes puntos de vista respecto a la cuestión.
Para ello propuso un turno de palabra que partiese desde las especialistas más teóricas hasta los intervinientes más prácticos.
CTPiensa_Arte-y-PensamientoDe esta manera tomaba el turno de palabra Francisca Pérez Carreño, profesora de Estética y Teoría de las Artes.
Tras agradecer la asistencia y la iniciativa señaló en su exposición que las relaciones entre arte y sociedad son de naturaleza muy diversa. Desde la arquitectura y el urbanismo que tienen una relación directa e indiscutible con la sociedad hasta la poesía o las artes plásticas que, aunque sean de una gran calidad, no influyen en la sociedad aunque sí lo hagan en determinados individuos. A pesar de ello se sigue denominando arte público a manifestaciones artísticas cuyo único objetivo es adornar espacios públicos sin que transformen la sociedad que los ocupa.
Respecto a la industrias culturales o manifestaciones del arte de masas señaló, poniendo como ejemplo el cine, que “no necesariamente el mejor cine es el que más influye y transforma positiva o negativamente a la sociedad”. Poniendo como ejemplo de ello Philadelphia o La lista de Schindler. Obras de escasa calidad artística pero que cambiaron, a mejor, la sociedad de su momento.
Llegada a este punto señaló que no está clara la diferencia entre alta y baja cultura aunque sí podemos afirmar que hay un arte al que la sociedad valora, protege y subvenciona frente a otras manifestaciones. Esta protección responde a la consideración de que ciertas formas de arte hacen la vida más bella y, por tanto, mejor.
Francisca Pérez Carreño planteaba: — “¿Tiene capacidad de mejorar la sociedad? Nos gustaría creer que sí”.
El Arte surge de la sociedad, es una necesidad y se manifiesta de diferentes maneras. Su gran valor, reivindicaba, radica en que es una actividad libre. Y esa libertad, que es un valor en sí, permite a la sociedad conocerse a sí misma. El Arte como actividad libre permite, pues, una reflexión en torno a aspectos de la sociedad de los que nadie se ocupa.
Así pues el Arte es valioso por ofrecer puntos de vista diferentes con libertad e independencia. Ahora bien, esa libertad e independencia implica que sus productos no son necesariamente útiles o utilizables. El Arte, por tanto, cuenta con la ventaja y la maldición de la libertad.
Si como actividad no afecta directamente a lo social, sostenía Francisca Pérez Carreño, habría que destacar el gran trabajo y valor de las concejalías y gestores de cultura por convencer a la gente de su valor.

Esther Baeza en Cartagena PiensaTras Francisca Pérez Carreño tomó la palabra Esther Baeza (Directora del Festival Internacional de Cine de Cartagena). Esther Baeza señaló la importancia del cine como medio de masas y por haber sido, desde su nacimiento concebido como un arte útil y utilizado para transformar e influir en la sociedad de su momento.
Señaló que esta capacidad de influencia proviene del carácter emocional del cine que atrapa de manera inmediata al espectador debido a su forma y a la proyección de la imagen cinematográfica en formatos de gran tamaño y al control de las sensaciones que percibe el espectador.
Más allá del cine con contenido y con una intención moralizante Esther Baeza señaló y ejemplificó la gran influencia del cine en la moda, las costumbres y el propio lenguaje.
A su vez planteó la importancia del cine como un arte capaz de visibilizar los problemas de la sociedad. Poniendo como ejemplo las diferentes tendencias temáticas de los cortometrajes que año tras año se presentan al FICC.
Finalmente señaló que esta relación de influencia se da en ambas direcciones y que la sociedad influye en el cine ejemplificando esto último en el desarrollo del antihéroe que progresivamente sustituye al héroe clásico y plano así como en el ego desmedido de ciertos artistas fruto de la gran exposición que sufren al público.
Luis González-Adalid tomó aquí la palabra para definir el cine como la más porosa de las disciplinas dando así el turno a José Manuel Chacón, arquitecto.

CTPiensa_Arte-y-PensamientoJosé Manuel Chacón inició su comentario señalando que, a pesar de tener un concepto romántico del Arte, se consideraba arquitecto pero no así artista y que ello se debía al elevado grado de tecnificación y desarrollo de su disciplina que limita la libertad al autor.
La utilidad de la arquitectura, señaló, es innegable en la mayoría de sus manifestaciones tanto para el poder como para la sociedad pasando a exponerlo con diferentes ejemplos de la historia desde las catedrales góticas y los conjuntos palaciegos hasta formas actuales lamentando el despilfarro del período del boom que calificó de Síndrome Guggenheim así como la mala calidad de buena parte del “rotondismo”.
Llegado a este punto señaló la importancia de algunos artistas urbanos como JR y que “el arte es el arma del pacifista” y que “muchos gobernantes se han puesto nerviosos cuando a un poeta se le ha dado un lápiz o a un cantautor una guitarra”.
Finalmente concluyó apuntando la funcionalidad y necesaria rentabilidad de la arquitectura contemporánea que se anteponen al carácter plástico de la obra.
Luis González-Adalid tomó la palabra definiendo que si “el artista es aquel que da forma” el arquitecto no sólo construye formas sino que “crea lugares y el lugar es lo que somos”.
A su vez señaló la enorme diferencia cualitativa entre la arquitectura de autores como el propio Chacón y la popular de la Manga dando con ello paso a Ángel Haro, artista plástico.

CTPiensa_Arte-y-PensamientoÁngel Haro agradeció el impulso cultural de la ciudad de Cartagena dentro del contexto regional.
A continuación comentó brevemente la situación actual (política, económica…) y señaló que el propio debate podía parecer inútil y utópico dentro de ese contexto pero que, precisamente, “la utopía es la parte laica del milagro”.
Pasó aquí a una anécdota personal relatando que durante un curso en Madrid con Lucio Muñoz (El Paso) sorprendido éste por el punto de vista político del propio Haro le aconsejó que
“si quieres cambiar el mundo deja los pinceles y coge una metralleta, si quieres pintar pinta lo mejor posible”.
Señaló así que estaba cansado de artistas políticos financiados precisamente por aquellas entidades que causan el dolor que lamentan en su obra.
Reivindicó entonces el carácter expresivo del Arte frente a la concepción del mismo como comunicación valorando el garabato infantil y la imagen de la niña con una pancarta garabateada en una de las últimas manifestaciones contra Trump.
Sin embargo, señaló, “expresarse lleva a oscuros callejones sin salida donde el único interlocutor eres tú mismo”.
Continuó diciendo que dado que “el mundo siempre se está hundiendo” debía reivindicarse la figura del artista como aquel que “se enamora de fragmentos de realidad”, la materia, la pincelada, el trazo, una línea, una mancha… “que es aquello que te une con lo más atávico, con lo más profundo, con la infancia, con el niño que garabatea”.
Ante el Arte entendido como expresión individual y libre nos encontramos actualmente, según Ángel Haro, con un sistema del arte que se remontaría al Ministerio de Propaganda de Goebbels y que actualmente se encontraría más institucionalizado y más estructurado que nunca.
Ante este sistema, lamentó, “uno tiene la sensación de que el artista sobra en la estructura del Arte”.
Esta estructura tendría su origen en la institucionalización del mercado del arte en la década de los 80. Creándose, entonces, un sistema que toma a artistas muy jóvenes para encumbrarlos, fagocitarlos y desecharlos inmediatamente.
Llegado a este punto señaló no tener clara cuál es la función del arte. Y que, tras su experiencia en el cine, podía afirmar que los cineastas en general no dudan de su influencia y capacidad de cambiar la sociedad llamando la atención por su prepotencia.
Esther Baeza señaló aquí que no hay duda, a nivel individual, de la poderosa influencia y efecto emocional de la imagen cinematográfica teniendo el cine “la capacidad de no hacerte sentir solo”, de permitirte conectar con otras personas. El arte, señaló, “salva vidas” pues permite compartir emociones y situaciones.
A continuación Luis González-Adalid señaló que tras un turno de palabra al público asistente se pasaría a comentar la situación regional y local.
En este turno abierto se agradeció a los especialistas su presencia y generosidad y se mostraron diferentes opiniones respecto al asunto a debate.
Francisca Pérez Carreño señaló en respuesta a las cuestiones planteadas por el público asistente que el arte ya no persigue la Belleza entendida como orden, armonía, unidad de las partes, proporción… y que, a pesar de ello, “la Belleza es el valor supremo”.
Le señaló a uno de los asistentes del público que había manifestado polémicamente ideas muy conservadoras y reaccionarias que “coincidiremos en que aunque el Arte sea una feria de las vanidades es preferible ésta al patio de un cuartel” a lo que el aludido respondió claramente que “prefiero un cuartel… al menos desfilando se hace ejercicio”.
Coincidió aquí Francisca Pérez Carreño con Ángel Haro en que “el Arte es expresión y no comunicación”.
Respecto a si influye el Arte, y en concreto la poesía, en la sociedad señaló que tenemos el claro ejemplo del amor romántico como invención de la poesía.
Así pues, acabó, la tarea del arte es articular y dar profundidad a los sentimientos.
Ángel Haro por su parte señaló desde su experiencia personal que “el artista no es el mejor en su campo, no es el más hábil ni el más sensible, el artista es aquel que es capaz y el que resiste, el que asume los sacrificios de su oficio y es capaz de dar forma desde sus limitaciones a un sentimiento”.
José Manuel Chacón ejemplificó llegado a este punto el poder transformador de arte con el ejemplo del Barrio de San Isidro de Orihuela donde durante más de una década se reúnen artistas para realizar y conservar murales celebrando la figura de Miguel Hernández y que han convertido un barrio marginal en un lugar donde se aprecia y protege el arte habiéndose convertido los murales en una seña de identidad adoptada por los habitantes del lugar.
Luis González-Adalid señaló que la utilidad del arte debiera dejarse en segundo plano y que el arte construye simbología y “completa al hombre”.
Tras el pequeño debate con el público se concluyó la actividad con el agradecimiento a los asistentes e intervinientes.


Acceso al álbum de fotos: 170127 – Mesa redonda / Debate: Arte y sociedad, ¿quién transforma a quién?

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